Diego Aranda trabajó más de una década como periodista de investigación antes de dedicarse de lleno a la escritura. Esa experiencia se refleja en sus tramas, donde la corrupción política, los secretos familiares y los dilemas morales se entrelazan con un ritmo trepidante.
Sus novelas son reconocidas por su realismo, giros inesperados y personajes marcados por la ambigüedad. Vive entre Bilbao y Lisboa, y suele ambientar sus historias en ciudades portuarias, lugares donde convergen historias de sombras y fronteras difusas.