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Cap 2 /4 2 mins read

El callejón que no existe

polvecr
@polvecr
Dic 30, 2025
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El callejón parecía más estrecho de lo que debería ser. Ana avanzó con cautela, consciente de cada paso, de cada sonido que producía su respiración. Las paredes se alzaban demasiado altas y parecían inclinarse ligeramente hacia dentro, como si el espacio se cerrara a propósito.

La figura de la capa caminaba delante de ella. No escuchaba sus pasos. No escuchaba nada más que su propio corazón.

—¿Quién eres? —preguntó Ana, rompiendo el silencio.

La figura no respondió. Sin embargo, el aire se volvió más pesado, como si la pregunta hubiera sido registrada en algún lugar invisible. Los símbolos grabados en las paredes comenzaron a llamar su atención. No sabía cómo, pero los reconocía. No por haberlos visto antes, sino por haberlos sentido.

El callejón desembocó en una zona que Ana no recordaba haber visto desde la plaza. Una calle vacía, sin coches, sin escaparates, sin señales. Todo era gris, uniforme, carente de detalles innecesarios.

—Aquí empiezan las preguntas —dijo por fin la voz, profunda, desprovista de emoción.

—Yo no busco problemas —respondió Ana—. Solo acabo de llegar.

La figura se giró lentamente. Donde debería haber un rostro, solo había oscuridad.

—Nadie llega sin motivo —replicó—. La ciudad no permite el azar.

Algo metálico cayó al suelo. Ana bajó la mirada y vio un medallón antiguo brillando débilmente entre las piedras. Al tocarlo, una descarga recorrió su cuerpo. No dolía. Quemaba.

Imágenes cruzaron su mente: calles vacías, sombras observando, personas olvidando nombres, rostros. Ana soltó el medallón sobresaltada.

—¿Qué es esto? —exigió saber.

—Un recordatorio —dijo la figura—. Y una llave.

Antes de que pudiera hacer más preguntas, la figura desapareció. No se desvaneció. Simplemente dejó de estar allí. Ana quedó sola, con el medallón aún vibrando en el suelo.

Cuando salió del callejón, la plaza había cambiado. O tal vez ella lo había hecho. Y aunque intentó convencerse de que todo tenía una explicación lógica, supo que la ciudad acababa de marcarla.

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