No lees una historia para acabarla. La lees para estar un rato con ella. Acompañar una historia es aceptar su ritmo, sus pausas y su forma incompleta de existir mientras se escribe.
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No lees una historia para acabarla. La lees para estar un rato con ella. Acompañar una historia es aceptar su ritmo, sus pausas y su forma incompleta de existir mientras se escribe.
Leer una historia mientras se escribe es aceptar que no todo tiene que estar cerrado para tener sentido. Lees un fragmento, sigues con tu día, y la historia se queda contigo, incompleta, respirando en segundo plano. No lees para llegar al final, lees para acompañar algo que aún se está formando.
Novedades Librioo
Escribir en capítulos no es dividir una historia en partes más pequeñas. Es aceptar que el texto no está cerrado, que alguien puede leerlo antes de que tú sepas exactamente a dónde va. Cuando escribes así, ya no escribes para terminar. Escribes para volver.
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